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Miedo a las Agujas

Hola!, si estás leyendo este artículo, muy probablemente pertenezcas al 10% de la población que padece tripanofobia, o lo que es lo mismo: miedo a las agujas e inyecciones.

Yo también lo padezco, y en este artículo voy a intentar darte unas pautas para que consigas, sino superarlo, al menos llevarlo de la mejor manera posible.

Me presento, soy Fernando, de profesión administrativo,  y nunca he ocultado mi fobia a las inyecciones y agujas, por lo que me han pedido que escriba un artículo contando mis experiencias y consejos. Afortunadamente siempre he tenido una salud bastante buena, pero cuando por algún motivo me han tenido que poner una inyección, sacar sangre o peor aún, poner una vía intravenosa, no es que lo haya pasado mal, es que me he mareado e incluso desmayado…

En todo este tiempo, he intentado buscar la manera de gestionar ese miedo o más bien fobia a las agujas, es algo superior a mí. Para que os hagáis una idea, hace años se me ocurrió la brillante idea de ir a donar sangre, y antes de empezar, del nerviosismo, palidez y bajada de tensión arterial, me dijeron que si no mejoraba en unos minutos, me trasladarían a urgencias, y que por supuesto, no querían volver a verme por el puesto de donantes.

Pues bien, os voy a contar los métodos que (al menos a mí)  funcionan para mitigar el miedo a las inyecciones, y los voy a dividir en tres posibles situaciones:

Como Superar el Miedo a las Agujas

Como os decía, hay situaciones en las que tengamos que someternos al temido pinchazo de una aguja, y dependiendo de cada una de ellas, yo uso una táctica o método:

  • Si tenemos que realizarnos una analítica de sangre o ponernos una vacuna programada, es decir, sabemos con días de antelación que vamos a tener que pasar por el momento de pincharnos. En estos casos yo lo que hago es utilizar un recurso que me funciona bastante bien, lo llamaremos el recurso de la recompensa. Consiste en pensar en una recompensa o capricho que nos podemos dar antes o después del mal trago, por ejemplo: si decidimos dárnoslo antes del pinchazo, podemos comprarnos un libro que nos guste, una pequeña bandeja de pastelitos para desayunar después, o cualquier otra cosa, pero con la condición de que pidamos que nos lo envuelvan para evitar la tentación de disfrutarlo cuando aún no nos lo hemos ganado (por ejemplo en la sala de espera). Cuando entremos a la consulta del doctor o enferma, intentaremos colocar nuestra “recompensa” en un lugar de en el que podamos verlo mientras nos están pinchando.
    Puede parecer una  tontería, pero el hecho de fijar nuestra visión en algo que nos gusta y que vamos a disfrutar en unos minutos, nos ayudará bastante a la hora de evitar que nuestros pensamientos giren únicamente en torno a la situación que estamos viviendo. Yo, lo que suelo hacer siempre es advertir a la enfermera o doctor de que necesito tumbarme durante el pinchazo o extracción, ya que soy muy propenso al mareo.
    Llegados a ese punto, evito por todos los medios mirar a mi brazo y aislarme mentalmente en la medida de lo posible, fijando mi vista y atención en el objeto que me he comprado a modo de recompensa.
  • Si nos tienen que poner una inyección o hacer una extracción de sangre no programada, por ejemplo si hemos sufrido algún tipo de percance, caída o dolor agudo inminente. En este caso, damos por hecho de que no estamos en las condiciones idóneas como para ir a comprarnos un regalo, por lo que lo que intento es entablar conversación con la persona que me va a poner la inyección, tratando de llevar y mantener yo el hilo de la conversación, casi como si le estuviera entrevistando. Quizás por el hecho de concentrarme en tomar ese rol, o por “humanizar” lo máximo posible la relación médico-paciente, pero la verdad es que a mí me funciona, en cuanto me quiero dar cuenta ya me están poniendo el esparadrapo de después del pinchazo.
  • En caso de que nos tengan que poner una vía intravenosa… Para mi, esta es la situación en la que me veo más inmune e incapaz de controlar, ya no solo por el pinchazo, sino por el hecho de saber que voy a estar un buen rato con la aguja dentro de mi brazo, y luego el mal trago de sacarla… En estos casos, muy contados, afortunadamente, lo que hago es explotar el recurso de las visualizaciones. Cierro los ojos, e intento pensar en algo muy agradable con los mayores detalles posibles, en definitiva, evadirme casi por completo de la situación, lo justo para responder a las posibles preguntas de la persona que me está atendiendo. También es muy muy importante controlar la respiración, intentado coger aire lentamente por la nariz y expulsarlo por la boca. Todo lo que consigamos hacer para controlar nuestro estado de ansiedad y nuestros nervios, nos ayudará mucho.

Diferencia entre tripanofobia y belonefobia

Os seré sinceros, antes de escribir este artículo, yo tenía muy claro que tengo fobia a las agujas, pero lo que no tenía tan claro es el nombre por el que se conoce mi fobia. Investigando un poco en internet, aprendí que existen dos fobias muy similares, la tripanofobia y la belonefobia ¿quieres sabes en qué se diferencian? Sigue leyendo y te lo explicaré de la manera más sencilla posible.

La tripanofobia es el miedo a las agujas e inyecciones, mientras que la belonefobia es el miedo a cualquier objeto punzante como cuchillos, tijeras, o por supuesto, a las agujas.

Antes de despedirme, me gustaría darte unos consejos e incidir en las pautas imprescindibles para paliar los problemas de la tripanofobia cuando no tengas más remedio que pincharte:

  • Lo primero y mas importante de todo: avisa a la persona que te va a pinchar o inyectar de que eres propenso a marearte, ten en cuenta que el o ella son los primeros interesados en que un paciente no se maree o empeore su estado por nerviosismo. Como curiosidad, te diré que una de las veces que advertí a un auxiliar de mi propensión al mareo, me contestó diciendo “tranquilo, yo pincho muy mal”, y efectivamente… pinchaba muy muy mal….
  • Intenta controlar la respiración. Es primordial para que tus pulsaciones no se aceleren más de lo que ya están y para que tus nervios no te jueguen una mala pasada
  • Piensa que el proceso de inyectarte o pincharte, dura realmente escasos segundos, Dirige tu mirada hacia el extremos opuesto o directamente cierra los ojos y trata de contar desde 20 hasta 0.

 

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