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Morderse las Uñas

¿Adicción, trastorno o simplemente un mal hábito? Vamos a buscar la definición más adecuada para esta fea costumbre que “afecta” al 20% de la población.

Apostaría sin miedo a perder, a que si no tú, alguien de tu entorno se muerde habitualmente las uñas de las manos.  Es una costumbre, o mejor dicho, hábito que se suele coger de pequeño o de adolescente, y que resulta muy difícil dejar. ¿Por qué no lo denomino como adicción? Muy sencillo: el hecho de dejar de mordernos las uñas cuando estamos acostumbrados a hacerlo a menudo, no conlleva ningún síndrome de abstinencia, ni es algo que hagamos para sentirnos mejor o para saciar alguna necesidad.

Al (mal) hábito de morderse las uñas, se le conoce como onicofagia. Lo cierto, es que detrás de este hábito suele haber algún tipo de problema nervioso, de ansiedad, inseguridad o incluso falta de autoestima. Además el hecho de morderse las uñas asiduamente, puede desembocar en problemas  para nuestra salud, como por ejemplo:

  • Infecciones bucales causadas por las bacterias de nuestros dedos
  • Infecciones en las uñas
  • Problemas dentales
  • Provocación de heridas en los dedos

Como puedes ver, los riesgos y problemas derivados de morderse las uñas, son suficientes como para plantearse seriamente, cuál es el método más efectivo para dejar de morderse las uñas, ¿verdad? Pues, sigue leyendo…

Como dejar de Morderse las Uñas

Si antes de llegar hasta este artículo, has leído algunos otros de los disponibles en la red, habrás podido comprobar que en algunos de ellos recomiendan una serie de técnicas para dejar de morderse las uñas que son, cuanto menos, discutibles….

Vendarse los dedos o rodearlos con celo: ¿de verdad es necesario pasar por eso para superar el hábito de morderse las uñas? Sinceramente, se me hace bastante difícil imaginarme rascándome, recogiendo una moneda del suelo o desbloqueando mi Smartphone con los dedos vendados o rodeados de celo….

Pintarse las uñas: Para alguien del sexo femenino que no esté habituado a pintárselas o simplemente, no le guste, me parece más un incordio que una ayuda. Mientras que para alguien del sexo masculino, creo puede ser un tanto “incómodo…”

Posiblemente, llegados a este punto, te estarás preguntando quien soy, y si hablo con conocimiento de causa, pues bien, discúlpame por no haberme presentado antes. No soy médico, psicólogo ni un experto en conducta humana, me llamo Pedro, soy una persona “normal” y tengo 42 años (llevaba mordiéndome las uñas desde que tenía 7 años).

Los Métodos que SI Funcionan para dejar de Morderse las Uñas

Lejos de métodos “radicales” como vendarse los dedos, pintarse las uñas o cortarse los dedos de la mano J , voy a decirte los métodos que a mí me han funcionado (y créeme, he probado unos cuantos)

Tener siempre a mano un botecito de desinfectante para manos (puedes encontrarlos en supermercados en formato mini, y su precio no supera los dos euros). Es tan sencillo como, “entrenarse” para que en el mismo momento en el que nos mordemos las uñas por primera vez en el día, abrimos el botecito y frotamos las yemas de nuestros dedos con el líquido desinfectante. Al fin y al cabo supone sustituir un hábito dañino por otro que es, incluso saludable, ¿acaso es perjudicial tener las manos o parte de ellas desinfectadas con cierta frecuencia?

Como os decía, sustituir el hábito de morderse las uñas por el de aplicar el desinfectante, es fácil si tenemos el botecito a mano, y en un día ya lo habremos adquirido. ¿Qué conseguimos con esto? Dos cosas:  Por un lado, al aplicar el líquido por primera vez al día, habremos eliminado de nuestras uñas las bacterias que teníamos en nuestros dientes y han acabado en nuestras uñas por mordérnoslas, y por otro lado,  cuando volvamos a hacer el amago de mordernos las uñas, percibiremos el sabor del desinfectante, y casi por instinto, alejaremos los dedos de nuestra boca (afortunadamente, creo que no comercializan geles desinfectantes con sabor a fresa o a chuletón). Pero eso sí, no te olvides de volver a impregnar los dedos con el líquido para evitar que el sabor acabe disolviéndose y el método se vaya al traste.

Otra opción derivada de la anterior, es sustituir el desinfectante de manos por jabón de manos (bien aplicando el jabón líquido en nuestras yemas o bien “arañando” la pastilla de jabón, pero si tenemos las uñas excesivamente cortas, poco vamos a poder arañar)

Por último, la tercera opción, y no por ser la última es la menos efectiva (quizás todo lo contrario) es untarse las uñas directamente con alguno de los líquidos disponibles para tal fin. Este es un método que se sigue utilizando desde hace años, incluso para los más pequeños (señal de que su efectividad está más que contrastada). El sabor que suelen tener éstos ungüentos es algo más que desagradable, y créeme, después de intentar morderte una uña, el “mal trago” hará que te lo pienses muy seriamente a la hora de volver a intentarlo.

A continuación, os muestro los líquidos “repelentes” más vendidos y con mejores opiniones por parte de las personas que los han comprado y probado:

 

Nada más, creo que no me dejo nada en el tintero. Bueno, puede que te estés preguntando si yo sigo mordiéndome las uñas después de experimentar con todos estos métodos, pues bien, te seré sincero (no veo motivo para no serlo). Habitualmente no me muerdo las uñas, únicamente en situaciones muy puntuales de máximo stress o nerviosismo, pero lo cierto, es que sinceramente, creo que por fin he podido controlar y ganarle la batalla a este mal hábito que me acompañaba desde la niñez.

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